mujer sonriendo comiendo hamburguesa

Muchas personas piensan que una alimentación saludable se basa en lo que pones en tu plato. Las personas se obsesionan con las macros, los probióticos, los méritos de ciertos micronutrientes y evitan cosas como los OGM y los productos no orgánicos. Pero uno de los componentes más importantes de comer y llevar una alimentación saludable no es lo que se pone en el plato, sino tener una relación saludable con la comida.

La mayoría de las personas tiene una relación complicada con la comida, en parte por el mismo lenguaje que usamos para hablar de cómo comemos. Muchos alimentos tienen una asociación de “bueno” o “malo” formada por nuestras propias experiencias y las expectativas de la sociedad. Un ejemplo claro de esta mala relación es la de llamar a las papas fritas y a los postres comida chatarra (un “malo”) frente a otros alimentos particularmente etiquetados como superalimentos (un “bueno”).

Ese lenguaje puede influir en la forma en que nos sentimos acerca de nosotros mismos para comer. Mucha gente transfiere estas etiquetas a su propia autoestima; si como comida ‘buena’, soy buena. Si como comida ‘mala’, soy mala”.

Este tipo de pensamiento puede crear vergüenza y culpa, lo que a su vez afecta en cómo y el qué comemos. Clasificar los alimentos como “buenos” o “malos” puede causar cierta restricción mental, en la cual nos sentimos mal después de comer ‘alimentos malos’ y decirnos que nunca volveremos a comer de esa manera. Esto no es saludable para la salud física y mental, y puede conducir a patrones de alimentación desordenada.

La realidad, por supuesto, es que comer una rosquilla o un plato de macarrones con queso en la vida no nos convierte en una mala persona, ni siquiera en una persona poco saludable. Pero desenredar una relación negativa con la comida es un desafío y lleva tiempo. Expertos nos comparten formas de comenzar a modificar la relación con los alimentos para que nuestra forma de comer sea más saludable y feliz.

mujer escribiendo diario

Empieza Un Diario de Comida

Comienza con un diario de alimentos .El primer paso es reconocer realmente cuáles son los pensamientos sobre la comida y cómo estos nos están afectando. En lugar de ver la comida como ‘buena’ o ‘mala’, recuerda que esta es neutral, lo cual es clave para superar la vergüenza de comer ciertos alimentos.

Naturalmente, esto es más fácil decirlo que hacerlo. Muchos de nosotros tenemos años de relaciones complejas con alimentos – se enseña a “ganar” postres, que ciertos ingredientes menos nutritivos son totalmente “venenosos”, o que desviarse de un plan de alimentación es “hacer trampa”. Estos pensamientos pueden ser tan secundarios que puede ser difícil saber que estás pensando en ellos.

Especialistas señalan que un buen lugar para comenzar es con un diario de comidas intuitivo. Es muy importante destacar que es diferente de un ‘diario de alimentos’, en donde se registran calorías o macronutrientes, práctica que para ser sinceros nos desalienta. En cambio, un diario de comidas intuitivo es simplemente un lugar donde escribes lo que comiste y cómo te hizo sentir. Entonces, si comiste pasta vegetal para la cena con una copa de vino, escribe lo que comiste, cómo se sintió tu cuerpo después de comerlo y qué pasó por tu mente antes, durante y después de comer.

Esto puede parecer mucho trabajo. Pero mantener un diario como este, sirve como una herramienta para observar los mensajes que le transmitimos a nuestra comida. Existen personas que a veces, están tan acostumbradas a hablar negativamente de sí mismo y realmente no puedes arreglar una mentalidad que no sabes que existe. Cuando escribes tus pensamientos, puedes ver por escrito lo que te dices sobre tu comida. “

Reformula Tus Pensamientos Sobre La Comida

Luego de visualizar en qué términos concretos se encuentra tu mensaje interno, es hora de reformular esos mensajes. Esto no es algo que sucede de la noche a la mañana. Cuando uno está acostumbrado a juzgarse a sí mismo después de comer ciertos alimentos, el cambio probablemente no será instantáneo. Pero hay algunas estrategias y ejercicios que se recomiendan para comenzar.

persona mirando a la ventanaDurante las comidas, se sugiere recordar activamente las formas en que los alimentos nos benefician en ese momento. “Piensa cómo lo que sea que estés comiendo te dará la energía para hacer lo que te gusta en el mundo”. No, el spaghetti carbonara no es un alimento saludable en sí mismo, pero comerlo sin duda te da una comida caliente llena de energía de carbohidratos para pasar las próximas horas. O tal vez satisface una necesidad más emocional, como ser algo que tu abuela solía cocinar cuando eras niño o ser tu comida favorita en el planeta. Recordar estos beneficios puede ayudar a llevar una comida más positiva.

“Aunque algunos alimentos pueden ser más saludables que otros, todos los alimentos tienen valor”

También ayuda a concentrarse en el momento más allá de lo que está en el plato. Saborear el sabor de lo que se está comiendo y la compañía con la que están. Nutricionistas señalan que, a menudo, las personas que tienen una relación poco saludable con la comida olvidan la alegría que puede brindar un delicioso postre o una comida con amigos. La comida no solo proporciona nutrientes, sino que también trae momentos de felicidad. Y eso es completamente válido, a pesar de lo que la voz negativa de la mente nos hace creer.

Si después de una comida, se siente arrepentimiento o culpa. Los capacitados en el tema nos aconsejan observar esa emoción antes de darse la vuelta.Si te sientes culpable por comer muchas galletas sin pensar, piensa en por qué lo hiciste. Tal vez no comiste mucho en el almuerzo, por lo que tenía sentido tener hambre más tarde o estabas estresado. O tal vez realmente quería esas cookies y las disfrutaste  completamente en el momento, y eso está bien. Cuando uno hace esto, se empieza a notar patrones.También recomiendan practicar la gratitud, reflexionando tres cosas todos los días por las cuales estás agradecido. La adquisición de este hábito reemplazará los sentimientos de restricción y vergüenza con los de abundancia, gracia y gratitud.

Obtener Ayuda

Si poner en práctica estas prácticas no parece ayudar después de unas semanas de intentarlo, considera la posibilidad de consultar a un terapeuta especializado en trastornos alimentarios que pueda ofrecer orientación profesional. Los mensajes negativos que nuestra cultura envía sobre la comida son poderosos y pueden ser difíciles de ahogar por sí mismos. Pero transformar conscientemente tus pensamientos puede ayudar, y ciertamente no tienes que hacerlo solo. Con el tiempo, serás capaz de ver la comida como lo que realmente es: algo para ser disfrutado al máximo.

Si has oído hablar de la alimentación intuitiva pero no estás seguro de lo que significa, aquí tienes una explicación. Y aquí hay algunos consejos sobre cómo ponerla en práctica.

 

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